y veo que estoy tan lejos de la vida
y tan cerca del mar
que hasta los granos de sal contar puedo,
y las olas, pues las olas me cubren los pies
algunas con suavidad como invitándome a ser parte de ellas
otras, otras con fuerza como si tuviesen rabia
de que no me adentre, y pueda sorberlas.
Y miro el horizonte
y nunca encuentro a nadie
y miro hacia la arena
y no hay nada para mí,
quizás si miro atrás
vuelva a encontrar el pasado
pero me hizo tanto daño
que me dió pena vivir.
Porque mi respirar es lento,
y cada día es más lento
como si estuviese cansado
como si quisiese morir.
Y mi corazón se acelera
y mis latidos son tambores
de los que llaman a la guerra
pero que guardan silencio
como si esperasen el tiempo
para volver a latir.
Y miro el horizonte
y sueño tantas cosas
sueño poder verte
allí en el horizonte
sueño que...
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